viernes, 25 de junio de 2010

La Monumental Cabeza de Felípe Alonso (Cuento)


Un saludo al pueblo Mapuche en este su año nuevo. Aquí un cuento que rescata la memoria de un grande, y que es parte de nuestra heroica historia nacional. Dedicado a mis hermanos Mapuches con quienes tengo la dicha de compartir cada domingo y a mis grandes amigos de esta noble raza y que son un valioso aporte a la obra y a este pueblo. Bendiciones.

La Monumental Cabeza de Felipe Alonso

Traía el destacamento de Villagra la cabeza de Felipe Alonso, ese mozo de caballería que se había convertido en monstruo. La lanza fue puesta en medio de la plaza, para que no hubiera duda alguna, que el ignominioso ser que aterrorizada al conquistador, ya había caído. Yo lo vi, y más que una vergüenza, me parecía un baluarte en su estandarte y no una sentencia; con su pelo ondeando al viento, su cabeza casi erguida, hablaba más del guerrero Leftraro que del mozo y talabartero Felipe. Yo lo vi, y no me dio pena; porque grande era su nombre entre nosotros, que el nombre dado por mentirosos, que lo hicieron esclavo; habiéndole prometido a él y a muchos tratarle como a semejante, le educaron a palos, haciendo de su vida algo miserable.
Muchos alababan su caída; muchos celebraban la cabeza del mozo, confiando en haber “cortado” su furia, sin entender que nunca cortarían su legado. Famosas fueron entre nosotros sus luchas y arremetidas, y la más famosa fue con el conquistador conquistado. Él le dio muerte a Valdivia y se cantó la victoria más allá del sagrado rio, donde la lucha del Kai Kai y el Ten Ten casi pasan al olvido, por tanto diluvio de victorias que el Leftraro había traído.
El diabólico nombre de “Felipe” llenaba de terror al blanco invasor, mas el verdadero nombre de Leftraro era, simplemente inspirador. Su cabeza empalada como signo de triunfo amenazador, era presentado para borrar de la memoria al guerrero avasallador, pero lo que yo vi era simplemente un monumento al sacrificio del indomable, que solo reclamó, lo que por natural repartición, Dios le dio. El primero de muchos monumentos más, que traspasaría fronteras, porque ¿Quién olvidaría la valentía, de quien con solo lanzas, al de armadura derrotaría?
Sí, yo lo vi y luego reflexioné ¿Qué hago con la brida y el cabestro del invasor en mi mano? Si Felipe comenzó en las caballerizas como yo ¿no podría quizás terminar como él? ¡Sería un honor! Así que al sur escapé, a mi tierra y a mi pueblo, a contarle a mi gente que el primer monumento de nuestro gran caudillo había sido levantado. El transliterado “Lautaro” acababa de expandir su gloria con la testa erguida. Voltee y lo miré por última vez y juro, por mi sagrada tierra, que él me guiñó un ojo.

Marcelo Valdés

miércoles, 23 de junio de 2010

El Cielo Ganao (Cuento)



Dedicado al bello pueblo Mapuche y su noble gente... en especial a mis hermanos en la fe, Mapuches o descendientes directos, de quienes he aprendido bastante a mirar con mejores ojos la tierra que Dios nos ha provisto.

El Cielo Ganao

Me dijo mi amigo Marinao que solo el Mapuche tiene el cielo ganao
¿Y Porque? Pregunté
Porque no escupe la tierra de la que come, ni la explota en demasía;
Que ellos labran los huertos, y los estanques del cielo los riegan, pa´que coman día a día. Que son los más valientes, solo comparables a pueblos Espartanos, porque eran indomables y a ningún imperio temian, y en 300 años de lucha, eso demostrarían.
Yo le ije:
¿¡Ahonde la viste!?
Si es por ser Mapuche, yo también tengo el cielo ganao, porque la sangre Araucana, como se dice, por toda la nación se ha regao, como la nieve forma el rio, y como el rio riega lo mío.
Too Chileno, le ije, debiera ver el cielo, porque toos tenemos lo que de sobra a mi amigo y Mapuche al caso tenían, o se han ganao.
Yo también crecí, y no lo olvide, con el ejemplo de Lautaro; y me hierven las venas de orgullo al ver la importancia que tuvo. Si hasta en Europa tiene monumento, porque dicen que de estrategias el hombre sabía, y que pa´ las guerras le imitaban y se hacía.
Si mi vieja en la casa es como la eñora Guacolda, que es tan fiera pa´criar y darse a respetar, pa´cosechar y acarrear, como la del indomable, que nunca arrugó y ni a la muerte temió.
Ademas, me templó mi carácter él Toqui Caupolican, que ni la píca mas grande le hizo temblar; nunca tiró pa´ las moras, no como el vecino Arquelao,.. pero de que me preocupo, ese es del país de al lao. Por eso vecino, como usted sae, soy entero alentao.
Y como rebien sae usted mismo, cuando jugamos a la pelota y la pichanga se calienta, ni aunque me timbren los “toperoles” en las canillas, me salgo e la cancha. ¿Y de donde cree que aprendí? De Galvarino, que aunque los chacales le volaron las manos, se amarró lanzas de victoria, y arrasó con los palos, venciendo a los malos.
De estos y de criollos echamos al imperio invasor, pa´ser independientes por nuestro valor; y aunque reconozco que hay temas pendientes, yo con usted estamos al día, sin problema aparente, porque sos mi amigo, y no importa de que lao. Dios brilla pa´alla y pa´acá, su campo y mi campo, porque el Ngechen alumbra pa´toos laos.
Y ya que de futbol hablamos ¿Dónde deja a Marcelo Salas? Melinao se apellida y la roja en el pecho llevó, de triunfos a victorias y de victorias a la euforia; y todo River, que de crak tan saturaos, gritaban “¡Chilenooo, Chilenooo!”, siendo un guerrero de corazón.
Si vecino, los Chilenos le debemos mucho a su pueblo, que a estas alturas, ni diferencias se ven, porque su sangre esta regada por nuestra tierra, creando una casta de guapos y valientes, sino pregúntele a Bolivianos y Peruanos, que le sacamos hasta los dientes. De toos estos heroicos personajes e sio beneficiao, porque la sangre Mapuche mucho nos a dao.
Y pa´que no discutamos mas, rájese con el plasma pa´ ver a la selección, que ligerito juega y llenará la sangre con hazañas y goles al cuadro Español.



Marcelo Valdés

jueves, 17 de junio de 2010

El Poder de las Palabras




“Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo” (Santiago 3:2)

Las Palabras que salen de nuestra boca tienen el efecto de bendecir o maldecir (Santiago 3:10) y esto no debe ser así, pues no puede salir de una misma fuente agua amarga y dulce (11). Cuando la lengua es sinónimo de desenfrenos proverbiales, dichos destructivos o chismes, esa persona está cargada de veneno mortal (Santiago 3:8) y obviamente se espera de ella que tenga aún desenfreno de su cuerpo, porque quien no refrena su lengua, menos lo hará con su físico. Mas, aquel que no ofende en palabra, también es capaz de ponerle peros al cuerpo, si esto a de dañarle.
Es que las palabras tienen mucho poder, y ya lo decía Cervantes “más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo”, porque las que están fuera de lugar logran hacer daños que la mayoría de las veces son irreparables. Las malas palabras tienen el poder de ofender, envenenar, maldecir, encender un bosque (crear grandes problemas), llevar al desenfreno y la destrucción, incluso ser promotor de cosas infernales, traicionan, halagan de mentira, pone lazos (nos atrapa), logran derramar sangre, golpean el espíritu y el corazón, hace subir el furor, y multiplica nuestra vanidad. En contraste de esto, están las buenas palabras que tienen el efecto de bendecir, animar, afirmar, ser querido, ser apreciado por lo que decimos, ser considerado prudente, atinado y oportuno, ser un verdadero “árbol de vida” (Proverbios 15:4), un constructor y no un destructor.
¿Qué nos aconseja la Biblia? Primero, probar las palabras (Job 34:3). Así como probamos lo que entra a nuestra boca, debemos probar lo que saldrá de ella, porque lo que sale de nuestra boca es lo que contamina al hombre (Marcos 7:15). Segundo, responder con blandura, no con ira (proverbios 15:4); eso nos ayudará a no perder el control y así no lamentar a posterior dichos que nunca quisimos decir. Tercero, no prestar oído al chismoso, aunque parezca agradable lo que dice (Proverbios 18:8); esta es la fuente de muchos males y la mejor manera de evitarlos es evitándolos a ellos. Cuarto, oír antes de responder (Proverbios 18:13); muchos prefieren dar sus argumentos antes de dejar a otros argumentar, prefieren alzar sus voces, antes de oír lo que otros quisieran plantear. Son muy populares los que hablan mucho y no dejan hablar a otros, pero eso no siempre significa que tengan razón. Quinto, no ser ligeros en nuestras palabras (Proverbios 29:20), pues nos pone lazos y quedamos atrapados por ellas y cuesta mucho desatar los enredos de las palabras.
Todos en alguna manera hemos ofendido, pero todos tenemos la oportunidad de aprender a no ofender, y eso se hace con palabras edificantes, no destructivas, con palabras buenas, no malas. Aún las disculpas son “palabras buenas” cuando se ha herido a alguien con la boca, pues el reconocimiento de que somos imperfectos y arrepentirse del daño, muestra la grandeza de esa persona para con el prójimo. Entonces, aboguemos por las buenas palabras. Bendiciones.

Pastor Marcelo Valdés.

miércoles, 9 de junio de 2010

Viviendo de acuerdo a lo que esperamos


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1)

Si un día llegara nuestro jefe, y sin previo aviso nos regalara pasajes en avión para pasar una semana de vacaciones al lugar que más nos gustaría viajar, ¿nos tomaría por sorpresa? ¡Claro que sí! Creeríamos que es una broma, pero luego aceptaríamos e indudablemente le preguntaríamos al jefe ¿Por qué? Y el jefe respondería “Porque simplemente yo quiero hacerlo”. Pasaríamos de la incredulidad a la alegría absoluta y nos dispondríamos a usar ese sorpresivo y tal vez inmerecido privilegio.
Bueno, así es en la vida cristiana; nuestro “jefe”, Dios, ya tiene los pasajes listo para que estemos en un lugar de ensueño, junto con él y solo porque él lo ha querido así. En su infinita bondad y su eterna misericordia y soberanía, nos ofrece a sus hijos un lugar maravilloso y una vida esplendorosa, nos ofrece una ciudadanía celestial (Hebreos 11:16). Pero no es lo único; nos promete ver su gloria, la gloria del hijo y nos dice “…para que vean mi gloria que me has dado” (Juan 17:24). Me imagino cuantas personas se morirían por ver a su artista o personaje favorito, o qué no darían por estar con ellos; lo veo en las personas que desembolsan altas sumas por ir al concierto de su artista favorito. Para los cristianos, ver al personaje favorito es un hecho, porque estaremos un día cara a cara con nuestro salvador ¡y solo por arrepentirnos de nuestros pecados y aceptarle como salvador personal! Sin desembolsar nada. Por tanto, nos sentimos gozosos de tal inmerecido premio, pero esperanzados de vivirlo en el día señalado por Dios, y contentos por tener un futuro “post mortem” auspiciosos.
Lo maravilloso de Dios es que nos trata como a herederos al decir “… y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo…” (Romanos 8:17), lo que, a mi entender, me da el título de príncipe. Y lo somos, pero no de este mundo, pues es celestial. En esta tierra solo somos extranjeros y peregrinos, tal cual lo pensaba Abraham (Hebreos 11:13) y confió en que su gloria seria después de esta vida.
Ante tan maravilloso panorama glorioso, no nos queda más que transitar por esta vida lleno de esperanzas, de alegría y dicha, entendiendo que las aflicciones presentes son temporales y que un día gozaremos de las promesas hechas por Dios. Como reza el himno cristiano “todas las promesas del Señor Jesús, son apoyo poderoso de mi fe” y sabemos que sin fe “es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). Por eso te animo hijo de Dios, a que tengas fe en las promesas del Salvador que son fieles y verdaderas, para que en tus tiempos de tribulación recuerdes que eres un príncipe de Dios que heredará una ciudadanía celestial y te muestres al mundo como una persona llena de esperanza, una llena de gozo. Yo espero lo que Dios me promete, esa es mi fe.
Bendiciones

Pastor Marcelo Valdés

miércoles, 2 de junio de 2010

La Palabra que une o Divide 2



En el artículo de la semana pasada hablamos de porque hay tantas denominaciones que pareciera que la iglesia de Cristo estuviera dividida. Y el punto principal se halla en el libro Sagrado llamado “Biblia”. Son distintas las interpretaciones que pareciera que este libro no fuera claro en su mensaje, por eso algunos se agrupan aquí y otros “allá”. Y mencionamos dos errores claves a la hora de interpretar que son meramente humanos, porque sabemos que Dios es perfecto y no falla ni cambia. Nuestras limitaciones y nuestra naturaleza pecaminosa y perversa fueron los puntos comentados. Ahora mencionaremos dos más, que creemos que son fundamentales para tener en cuenta a la hora de extraerle las verdades espirituales que nos presenta la Palabra de Dios, y así tener cuidado de querer darle el sentido que “yo quiera”, versus el QUE DIOS QUIERA.

LA INCREDULIDAD es uno de los factores que dividen. Y no hablo de ateísmo, sino de cierta falta de fe en los milagros descritos, donde este tipo de personas aceptan cierta información creíble, pero desechan la milagrosa por ser para ellos de carácter fantasioso, argumentando que la verdad de Dios se combina con mitos y leyendas propias de la época, las que hay que desechar. Muchos actúan como Tomas, “ver para creer” pero el Señor nos dijo “Bienaventurado los que no vieron y creyeron” (Juan 20:29). Cuestionan milagros como la separación del mar rojo, el arca de Noé, la creación, el sanar un paralitico, el sacar demonios de las personas, el devolverle la vista a los ciegos, etc. Pero creen en Dios, en un ser poderoso, que a la hora de los milagros ¡no es tan poderoso! ¿? Incluso algunos cuestionan la resurrección de Cristo, base fundamental de la fe cristiana, argumentando ideas como que nunca murió, que tuvo catalepsia, que entró en un coma profundo, etc. La misma Palabra dice “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1Corintios 15:4)

En segundo lugar, EL TRADICIONALISMO es una de formas más comunes de torcer las Escrituras. En la época de la edad medieval, cuando había un alto índice de analfabetismo y la prohibición de “la iglesia Católica” de leer las escrituras, el tradicionalismo de los pueblos fue fundamental para llenar los vacios espirituales. Muchos historiadores nos muestran como se fundieron las tradiciones con el cristianismo, modificando las verdades espirituales. No toda tradición es mala, pero debemos someterla al ojo de Dios y conservarlas si no va en contra de los principios bíblicos, o desecharlas si pone en riesgo nuestra vida espiritual. Por ejemplo, si una cultura permitiera al hombre tener varias esposas (como en algunos países africanos, en la religión Islámica, etc.), debiéramos dejar dicha tradición y reemplazarla por el consejo de Dios, el camino más alto y sublime de tener “una sola mujer” (1Timoteo 2:2, 12). Ya en los tiempos de Cristo los fariseos habían hecho de la fe Hebrea tradiciones de hombres, y que no se ajustaban en nada a lo que Dios aconsejaba en las Escrituras (Mateo 15:1-9). Hay quienes prefieren seguir “la tradición” que los consejos de Dios, y eso divide.

Lo importante para todo hijo de Dios, es que seamos sinceros y examinarnos a nosotros mismos ante las Escrituras, para ser un buen hijo. Que predomine el consejo de Dios que “mi consejo”; él es más sabio que yo.

Bendiciones.

La Palabra que une o Divide



“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1Corintios 1:10)

¿Está dividido Cristo? ¿Lo estamos nosotros? Hago estas interrogaciones porque un día me preguntó un hermano de otra iglesia por qué hay tantas denominaciones cristianas y porque no se unen todas las iglesias en una sola denominación; al fin y al cabo, Dios quiere la unidad y sería lindo que todos remáramos para el mismo lado. Además la mayoría se gobierna por lo que la Biblia dice, por tanto, tenemos ese denominador común que nos debiera unir a todos. Pero lo cierto es que hay muchas denominaciones y primero debemos responder ¿Por qué?

La historia es compleja pero la respuesta es sencilla. Compleja por que en el nacimiento de esta o aquella denominación, existe una amalgama de acontecimientos que llevan una cosa a la otra, etc. Por ejemplo, Martín Lutero, al exponer sus 95 tesis en las puertas de Witemberg, Alemania, el jamás pretendió salirse de la iglesia Católica Romana; sus tesis eran para reformarla, pero su pliego no encontró eco en las altas esferas y fue excomulgado y comenzó lo que se conoce en la historia como “La Reforma”, primero en Alemania, luego en toda Europa. Los hermanos Wesley también pretendían darle un mayor sentido espiritual a la iglesia de Inglaterra, la anglicana, gracias a sus métodos de vida, pero también fueron excomulgados y comenzó el "Metodismo". En estos casos, y otros, las intenciones eran ajustarse a la Palabra de Dios como autoridad, pero las buenas intenciones no fueron bien recibidas. También es complejo porque otras denominaciones nacieron simplemente por su particular visión de las Escrituras y decidieron separarse y formar sus propios ministerios, formando sus propias iglesias. Muchas sectas nacieron así. Enrique octavo, por razones personales y egoístas, se separo de la iglesia católica y formó la anglicana. Unos por conveniencia se adhirieron al protestantismo y viceversa, porque favorecía sus negocios. No siempre fueron razones muy nobles las que precedieron a la formación de esta o aquella denominación.

Pero la respuesta es sencilla. El punto de unión son las Escrituras, (y estas no pueden ser quebrantadas –Juan 10:35-), pero las interpretaciones son distintas ¿No es clara la Palabra de Dios como para que estemos todos unidos en su mensaje? Si, su mensaje es claro y no son muchos los pasajes controversiales u oscuros que puedan llevarnos a la confusión y la división. El problema radica en nosotros, no en Dios; él es perfecto, nosotros no. Eh ahí la cuestión.

El primer problema son nuestras limitaciones. Dios tiene todo el panorama claro y resuelto, nosotros solo tenemos pistas y ciertas “coordenadas”. La Biblia no lo argumenta todo, no habla de todo y no esclarece todo. Pero muchos, siendo limitados, quieren, pretenden y aseguran saberlo todo. Pero muchas veces es más sabio decir a lo oscuro y no resuelto “no sé”. La Biblia nos habla de lo esencial, por ejemplo, cómo llegar al cielo, a la morada de Dios. Otro problema es que nosotros somos de naturaleza perversa, Dios no. Pretendemos ajustar el mensaje a nuestra conveniencia y otros solo ajustan la Biblia a lo que ellos quieren decir. En el sur de EEUU muchas iglesias se amparaban en las Escrituras para defender y promover la esclavitud. Otros la usaron para perseguir al enemigo y así conquistar tierra y riquezas. Recordemos que en nombre de Dios y la Corona es que se invadieron nuestras tierras para ser “civilizadas” amparadas en la “Palabra de Dios”; dándole sentido a textos fuera de contextos, torciendo las Escrituras y haciendo interpretaciones privadas de ella, cosa que la misma Biblia condena (2Pedro 1:20). Son motivos para entender porque hay muchas denominaciones y porque no existe tal unidad.

¿Significa que está dividido Cristo? En ninguna manera, el está “enterito”, el es perfecto y EL FUNDÓ SU IGLESIA, sin pasar a llevar ni una "jota y tilde" de la palabra, al contrario, dándole plena autoridad (2Timoteo 3:16). Su cuerpo, la iglesia de Cristo, está debilitada (convengamoslo), pero no muerta, ni tampoco dividida; ella existe hasta hoy porque "las puertas del infierno jamas han prevalecido sobre ella" (Mateo 16:18) y está en tu comuna, tu población, en la localidad, pues es local y enteramente visible, jamas se ha dividido ¿Entonces cual es la iglesia verdadera? La que se ajusta más al contenido de la Palabra de Dios, la última autoridad en todo asunto de verdadera fe, nos guste o no. ¿Tu iglesia se ajusta a las Escrituras? Debes responder eso con total sinceridad.
Bendiciones.

Pastor Nino (Marcelo Valdés)

Pd. Recomiendo el libro de Erwin Lutzer "Doctrinas que dividen" ¡ EXCELENTE!

lunes, 10 de mayo de 2010

jueves, 6 de mayo de 2010

¿Los invasores?


Mirando al cielo 67

“Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman” (Salmos 122:6)

Nuestro gran historiador Abraham Abara Kessie lanzó este viernes su último libro, “Los Invasores”, que da cuenta de su visión particular del complicado conflicto Árabe-Israelí. El análisis contempla la formación del Estado de Israel en 1948 como una invasión a los árabes que ya vivían en la zona de “Palestina”. Un conflicto que ha derramado mucha sangre por ambos bandos, y que hasta el día de hoy sigue siendo un dolor de cabezas para el mundo y la paz del medio oriente. Y es un deber de todo cristiano orar por la paz de ambos pueblos.
Las fortalezas del libro, a modo de denuncia, están en la documentación de los derechos de los palestinos como nación estado, y como Israel, en muchas ocasiones, ha vulnerado los derechos básicos de esa nación con la construcción del muro, los asesinatos selectivos, la destrucción de casas palestinas y los asentamientos en Cisjordania. Además, no duda en mencionar los actos terroristas de facciones fundamentalistas palestinos que han dificultado el proceso de paz y el reconocimiento del estado Palestino, aunque los legitima como un acto desesperado para poder ser escuchados. Sin embargo, el grueso del libro recae en una protesta anti-judía que podría ser propia de un autor de origen Palestino como lo es Abraham, destacando la “idiotez”, “imbecilidad”, “parcialidad”, de “usureros”, “poca hermandad”, del pueblo Israelí, y que lo hace sospechosamente tendencioso. Además el historiador va contra la historia, acusando de conspiración a Israel y al mundo occidental en una maquinaria de poderes facticos que solo buscan perjudicar a los palestinos y asentar el estado judío. Así, el llamado “holocausto” judío propiciado por Hitler en la segunda guerra mundial, no es más que una invención judía para “enternecer” las almas del mundo y así lograr el sueño sionista de tener un estado. Entonces, el libro se inscribe dentro de otros relatos conspiracionistas como “Hitler gano la guerra” de Walter Graciano, o JFK de Jim Garrison (este último con mucha veracidad).
Pero seamos concretos:
La ONU (organización de naciones unidas), al considerar el estado de Israel en 1947, también pensó en un estado árabe, aprobando una repartición igualitaria para ambos pueblos. Incluso antes, con la creación de la “Liga Árabe” en 1945, ya estaba considerado por ellos la autonomía del pueblo judío de palestina, por lo que se establece que siempre hubieron judíos en palestina que convivían sin ningún problema con los árabes palestinos. Por tanto podemos inferir dos cosas: primero, que siempre ha estado el deseo de reconocer a los árabes palestinos y también a los judíos de palestina con estados propios. Segundo, no se puede hablar de “invasión” puesto que esta es producida por una fuerza gubernamental que invade otra, cosa que aquí no concuerda, ya que no existían ambos estados, y la tierra de palestina estaba administrada por el imperio Británico bajo mandato de la “Sociedad de Naciones” (abalada por 113 países), que dicho mandato entro en vigor en 1922 y expiró con el reconocimiento del estado judío en 1948. Cabe destacar que nunca se habló de un “Pueblo Palestino”, siempre se habló de árabes-palestinos, por ser árabes viviendo en tierras palestina, siendo la palabra “palestina” una transliteración de la palabra “filistea”; dicho sea de paso que esta palabra es de raíz hebrea y significa “invasor”, por considerar a los filisteos como “pueblos del mar del norte” que invadieron primero a Egipto y luego se asentaron en la tierra de Canaán, el nombre original de palestina, nombre también usado en la Biblia, que además es un gran documento histórico. Fue recién en 1964, cuando la liga árabe decidió crear la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), que fue llamado como “Palestinos” a secas y que esta organización tenía dos intenciones: Ser reconocidos como estado y establecer la “aniquilación de Israel por la vía armada”. Fue recién en 1993 cuando el líder palestino Yasser Arafat reconoció el estado de Israel en una carta enviada al primer ministro Isaac Rabin y este reconoció a la OLP como “legitimo representante del pueblo Palestino”. También, el 2005, Israel decide sacar los asentamientos judíos en la franja de gaza para que sea gobernada por la Autoridad Nacional Palestina, pero esta, gobernada por el movimiento ultra fundamentalista del Hamas, quien sigue la prescripción de los comienzos de la OLP de aniquilar a Israel, no reconoce ni reconocerá el estado Judío que ya ha sido avalado por varios países enemigos como Egipto y Jordania.
Otra de las cosas que carece el libro, es sobre el aspecto religioso que está en disputa, ya que muchas veces la OLP ha intentado llevar su causa como un conflicto de independencia imperialista, mientras que los más radicales como el Hamas y la Yihad Islámica lo hacen como un conflicto religioso, queriendo imponer por la fuerza su credo.
“Los invasores” es un titulo demasiado invasivo a la historia y a un conflicto que tiene más un aspecto religioso que político. Tal vez la contraportada, donde se ve un niño palestino caminando abrazado con uno judío, sea el mejor mensaje de las intenciones del escritor. Bendiciones.

Pastor Marcelo Valdés

martes, 27 de abril de 2010

Ejercitando la disciplina


Mirando al cielo 66

Hoy existe una nueva filosofía de criar y su fundamento principal es “déjalos hacer y harán las cosas por sí mismo”. Muchos enseñan que la única disciplina que se debe aplicar es la permisividad, en contra de la disciplina física o autoritaria. Se supone que así mejorarán los niños y crearan mejores adultos… pero las evidencias muestran lo contrario. Los niños ni son mejores, ni están más felices. Por un lado están los que consiguieron hijos resentidos y llenos de trancas por aplicar una disciplina estricta, física y totalitarista, versus los hijos mimados que hacen lo que quieren, desvergonzados y rebeldes, por tener padres que ejercieron una disciplina permisiva y de poco control. Tal vez la confusión a la hora de disciplinar parte por malentender la palabra en sí: muchos creen que significa “golpear” y muchas generaciones crecieron bajo esa disciplina. Muchos recordamos el coscorrón del padre, el correazo de la madre, el reglazo del profesor; nos tiraban las patillas, las orejas, nos daban una patada en el trasero como primera medida disciplinaria y padres descontrolados llegaron más lejos y usaron el cordon de la plancha, agua caliente, verdaderos golpes al mentón que dejaron a más de un lesionado y a otros en la U.C.I. La contraparte definió que eso estaba mal y su disciplina fue más permisiva, quitando todo tipo de férrea autoridad, para no truncar al niño, dejándoles actuar casi a entera libertad; y así, los niños comían cuando tenían hambre, no a los horarios señalados, dormían a cualquier hora, no en horarios señalados, desafiaron todo signo de orden, primero en el uniforme escolar, luego en el pelo, luego en horarios, luego a los profesores, después a las autoridades. Y si cualquier padre osara tocarle una oreja para ponerlo en fila, toman su celular y marcan el 133, alegando violencia intrafamiliar. Muchos padres no lo hacen porque no saben cómo hacerlo, otros porque son cómodos, otros porque jamás harán lo que sus padres hicieron con él, otros porque simplemente les importan un carajo sus hijos. Hemos pasado de un extremo a otro.
¿Qué dice el Señor? Su consejo aún sigue vigente. Hebreos 12:11 dice que “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”. Para entender la disciplina de Dios hay que entender que esta es EJERCITAR, INSTRUIR, ENSEÑAR al niño para enfrentar la vida, no es golpear ni dejar a su propio arbitrio los destinos que ni siquiera como peques entienden. “Instruye al niño en su camino y cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6). ¿Por qué golpeamos si ni siquiera los entrenamos? ¿Por qué dejarlos libremente que hagan lo que quieran si ni siquiera están entrenados? Ni lo uno ni lo otro desea el Señor; es nuestra responsabilidad como padres el educarlos, entrenarlos, instruirlos, ¡esa es nuestra tarea! La “Vara” debe quedar reservada para cuando después de todo intento de ejercitar, enseñar e instruir son vanos, cuando la rebeldía y los corazones contumaces muestran un potencial peligro en el niño para la familia, la sociedad, Dios. “No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá” (Proverbios 23:13). Si no lo hacen los padres con cordura y amor, la vara de la sociedad lo hará con dureza y venganza, o la vara de Dios se hará sentir en sus vidas, como en los hijos de Elí que fueron disciplinados por Dios, no por su padre, quien también recibió su parte por lo indulgente que fue (1 Samuel 2:12-36). Enseñemos a nuestros hijos lo que Dios nos enseña a nosotros y tendremos una familia fuerte. Bendiciones.

Pastor Marcelo Valdés

lunes, 26 de abril de 2010

Vendran tiempos peligrosos


Mirando al cielo 65

"Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir juntos como hermanos". MARTIN LUTER KING

La exaltación de los ánimos es el pan de cada día. Es increíble ver como las noticias nos dan cuenta de agresiones, homicidios, “bullying” (acoso escolar), grescas de una fila interminable de pendencieros, “flaites” mal humorados, implacables asesinos sin remordimientos, terroristas, gente realmente mala. Vuelan los insultos, sobran los golpes, muchas muertes; Muertes sin razón, peleas sin razón, agresiones sin razón; Así está el mundo y la sensación de impotencia de las víctimas, gracias a una justicia poco justa, a la llamada puerta giratoria, a las mínimas penas para los delincuentes y agresores, nos hace ver abandonados. Hemos aprendido muchas cosas y desarrollado otras realmente impactantes, pero como dijo el predicador, nada ayuda a que baje la agresividad, nada aplaca la ira, porque no hemos aprendido a vivir como hermanos; los adelantos de hoy son para uno vivir mejor, pero no para que todos vivamos mejor. Es la era de la individualidad. Ya hemos perdido la capacidad de asombro, la crónica roja es común y ya no impacta tanto como antes, hoy los diarios prefieren destacar en sus portadas temas de farándula. Cada vez lo anormal se vuelve común, y no estamos lejos de que sea la norma. Se quiere poner detectores de metales en los colegios porque los niños llevan armas, se baja la responsabilidad penal de 18 a 14 años, se quieren construir más cárceles, en otros países (como Brasil) se crean brigadas asesinas para eliminar al delincuente; pero con estas medidas no se ataca el fondo, solo la forma. No nos sorprendamos, Dios ya lo había advertido: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (“ Timoteo 3:1-5)

¿Por qué estamos más agresivos? Porque simplemente nos creemos en el derecho de responder a la agresividad con agresividad, hemos decidido tomar la justicia de manera propia que dejar a otro que abogue por mí. Aun los cristianos nos olvidamos lo que Dios nos dice: “Mía es la venganza, yo daré el pago” (Hebreos 10:30); así como Cristo abogó por nuestra salvación, así abogará por nuestros problemas, solo debemos traerle a él nuestras cargas y confiar; así como le confiamos nuestra alma, él nos podrá ayudar. Dios también nos aconseja “La blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1). Toma este consejo bíblico y comienza a aplicarlo desde hoy, y estarás atacando el fondo del problema, no la forma, porque debemos ser promotores de la paz y eso parte por nosotros, y dejémosle la agresividad al mundo violento, ya vendrá Dios a ordenar las cosas.

Bendiciones.

Pastor Marcelo Valdés

jueves, 15 de abril de 2010

Dios con nosotros


Mirando el cielo 64

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14)

Por ahí me preguntaron porque a nuestro salvador Jesucristo se le decía MESIAS, CRISTO, JESUS y la profecía anunciaba a EMANUEL. Buena pregunta, veamos las respuestas.
¿Qué significa MESIAS? Es el titulo dado por Dios a su hijo y significa el “ungido”, la persona designada especialmente para cumplir el propósito que se le había encomendado en la tierra ¿Cuál? La de salvar a la humanidad entregando su cuerpo en sacrificio vivo. Mesías es de raíz hebrea.

¿Qué significa CRISTO? Significa exactamente lo mismo que lo anterior, pero su raíz es griega. Recordemos que en los tiempos de Cristo la cultura griega era la que imperaba y aún el imperio dominante, los romanos, habían quedado maravillados con esa cultura, tomando mucho de ellos.

¿Qué significa JESUS? Significa “Salvador” y ese es el nombre con el cual se patentó en esta tierra; por eso era conocido como JESUS DE NAZARET, porque ahí había crecido. También es de raíz hebrea, aunque algunos sostienen que tiene mucho de arameo, pero este es un dialecto semítico derivado del hebreo.

Entonces ¿Por qué se le llama EMANUEL en la profecía? Porque EMANUEL significa DIOS CON NOSOTROS y estaba consignando un hecho claro e irrefutable ¡Que JESUCRISTO, EL MESIAS UNGIDO DE DIOS, seria DIOS CON NOSOTROS, el EMANUEL que habitaría en medio nuestro para librarnos del pecado!

¿No es maravillosa esa noticia? Todos sus títulos y nombres con los que le conocemos hablan de su Deidad. Ahora solo nos queda rendirnos al nombre del Señor Jesucristo y no tomar en vano el nombre de Dios. Como está escrito “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7). Los nombres de Cristo no son cosa de juego, porque él es Dios. No hagas promesas en su nombre, no lo menciones para amenazar o insultar, mucho menos para burlarte o reírte de él. Su nombre representa lo mas santo que ha habido en la tierra, no lo olvides.

Bendiciones.

Pastor Marcelo Valdés

La Homosexualidad


Mirando al cielo 63

“Dios ama al pecador, pero aborrece el pecado”

El tema de la homosexualidad esta polarizado. Y nuestra opinión hoy día no suele ser la más popular. En el marco de la libre elección cada uno puede optar por la orientación que estime mejor en materia sexual y una vez definido, nace su opinión respecto a este controversial tema. Si es monógamo, heterosexual, lo más probable es que no vea con buenos ojos la homosexualidad, pues por algo no ha optado por esa orientación. Si es bisexual, o de prácticas libertinas como swinger, ponceos, u otros, las opiniones, por regla general, serian a favor de la homosexualidad. Hoy algunos alegan que no se puede ser libremente gay por la discriminación, así que no hay mucho espacio para “elegir”, porque admitir ser “del otro bando” se constituye en calvario para muchas lesbianas y homosexuales. Por tanto deciden manejar el tema con un perfil bajo, mostrándose bien macho o hembra, pero sufriendo su “diferencia” en silencio. Pero cada vez eso se va perdiendo, porque Satanás ha sabido usar personajes mediáticos claves a la hora de promover este estilo de vida y es así como artistas, deportistas, políticos, hacen sus confesiones y sienten que han sido liberados, para ahora vivir públicamente, animando a otros que lo hagan.
La pregunta que muchos homosexuales y lesbianas no hacen es ¿Qué piensa Dios de todo esto? Y cuando digo “Dios”, me refiero al Dios de la Biblia, única fuente autoritativa de lo que él piensa. Esto es lógico, porque cuando somos ignorantes de su Palabra, los hombres tendemos a deformar a ese Dios en nuestros pensamientos, de acuerdo a nuestros sentimientos y formamos otro dios que no es el Dios que se revela en su Palabra.
Volviendo a la pregunta ¿Qué piensa Dios de la homosexualidad? En su Palabra dice “…No erréis; ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones… heredaran el reino de Dios” (1Corintios 6:9-10). Aquí esta sintetizado lo que piensa ¿se le puede dar otra lectura a aquel versículo? No veo por donde poder torcerlo a favor de la homosexualidad, y es categórico. Si vamos más atrás, la destrucción de Sodoma y Gomorra obedece a que cometieron este tipo de actos, hechos que la biblia llama “vergonzosos”, “deshonrando así sus propios cuerpos” (leer Romanos 1:18-32). De ahí viene el término “Sodomía”, que, según el diccionario significa sexo anal. La lógica Divina es que creó dos sexos para amarse, darse satisfacción y procrear, constituyendo así una familia normal; lo otro seria “anormal”, bajo la mirada de Dios.
¿Es esto intolerancia? De ninguna manera; existe mucho amor hacia el pecador, pero aversión contra el pecado. Es Cristo quien vino a buscar lo que se había perdido y ya sea homosexual, lesbiana, ladrón, adultero, fornicario, asesino, etc., Dios también murió por ellos, solo deben volverse de su pecado, así como yo tuve que volverme de los míos. Estoy consciente, esta no es la opinión más popular, porque el mundo va en otra dirección, hacia el libertinaje, y otros no quieren hacerse problemas “mientras no le hagan mal a nadie”. Pero a todo cristiano no nos queda más que orar por el pecador, y no insultar, o burlarse, pues no es de hijos de Dios. Pero también tenemos derecho a expresar esta opinión, que es muy de Dios. Bendiciones.

Pastor Marcelo Valdés

lunes, 5 de abril de 2010

¿A quien iremos?



Mirando al cielo 62

“Le respondió Simón Pedro: Señor ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68)

Las reveladoras palabras del apóstol son sencillamente el reflejo de alguien que estaba totalmente comprometido con la causa de su maestro, o al menos así se veía. Pero no había sido él el que lo había descubierto por sí mismo, sino que el Padre que está en los cielos se lo había revelado (Mateo 16:17). Pero ¿no somos los hombres insoportablemente leves? Así pensaba Kundera al escribir “la insoportable levedad del ser”. Somos inconstantes en todos nuestros caminos como un hombre de doble ánimo, pero que no se revela hasta los momentos decisivos de la vida. El caso del apóstol es un vivo ejemplo de lo que digo; acababa de hacer una de las afirmaciones más certeras y reales de su vida, reconociendo que solo Cristo tenía palabras de vida eterna y no otro, que habitaba plenamente la Deidad de Dios en él y que no había otro lugar donde ir que no fuera con él. Estaba dispuesto a dar su vida e incluso blandió la espada al momento en que Cristo era apresado, cortándole la oreja a Malco (Juan 18:10). Hasta ahí, mostraba disposición de seguir y luchar por su Maestro, pero ¡hay de los hombres, que decimos una cosa y muchas veces hacemos otras! Que mostramos nuestras trivialidades y ligerezas al tiempo indicado y nos mostramos honorables, firmes y constantes en días que no hay que comprometer mucho. La historia es conocida, Pedro le negó tres veces. Felizmente hay tiempo para todo y el apóstol, abandonando la vergüenza que prosiguió a la negación (Juan 21), se convirtió en un gran pescador de hombres, hasta dar su vida por la causa y por las verdaderas “Palabras de vida eterna”, del cual era portador. Esta vez no le negó.
Que quiero decir con todo esto:
1. Que solo en Cristo hay palabras de vida eterna y en nadie más.
2. Que muchos de los que seguimos a Cristo a veces le negamos con nuestra actitud, como si sus palabras de vida no pudieran transformar la nuestra.
3. Que no importa lo cual decididos vamos a la iglesia, cuan bien vestido o con cuanta frecuencia; muchas veces le negamos en la cotidianeidad de nuestras vidas, en la conversación con el amigo; en lo que vemos en televisión y hacemos ver a nuestros hijos; en la celebración de una festividad y como festejamos. Las mentiras, la pornografía, los disparates, la ebriedad, la contaminación de nuestro cuerpo, son señales de “negación” de Cristo. Alegamos que es inofensivo y no le hacemos mal a nadie, lo mismo que un borracho que chocó con un poste y decía que conducía mejor.
4. Que no importan las tradiciones, eso no nos hace mejores. De qué sirve llevar el “ramo” una vez al año, comer pescado para semana santa o no comer carne, o vestir de cierta forma, o ver en la tele “Jesús de Nazaret” todas las pascuas, si el resto del año somos ególatramente nosotros mismos, hasta la próxima festividad.
5. Si al final de todas estas negaciones termináramos aceptando nuestra incapacidad de producirnos bien, y viniéramos al único que tiene palabras de vida eterna, encontraríamos el camino, ese mismo que en algún punto se le extravió a Pedro, pero que retomó, para ser el gran apóstol, y llegar nosotros a ser un baluarte de la iglesia de Cristo.

Pastor Marcelo Valdés

lunes, 22 de marzo de 2010

Agradecimientos




Mirando al cielo 60
Más vale dar que recibir, sobre todo cuando hay verdadera necesidad. Y eso es lo que vi en mi viaje a las zonas mas afectadas por el terremoto. En Monte Águila, Talca, Constitución, Talcahuano, verdaderamente hay necesidad. Yo se que todos lo saben, pero verlo en vivo y en directo es mucho más fuerte que en televisión, y por ende, mayor se siente la necesidad. Es por eso que quiero agradecer a todo Loncochense que puso la mano en el corazón y en el bolsillo, o en la despensa o en el closet, despojándose para dar a otros. No importa a quien dio, ni con que institución canalizó la ayuda, lo importante era ayudar. Y muchos respondieron a ese llamado de ayuda. Nosotros quisimos ir directamente a dejar la ayuda y a trabajar. Creemos que la ayuda espiritual es muy importante en tiempos de necesidad, así como el gobierno pone la ayuda de Psicólogos. Donde hay temor, falta de sueño, incertidumbre, angustia y dolor, se hace necesaria la ayuda espiritual, donde Dios da consuelo, da esperanzas animo y refugio. Pero fue más gratificante llegar no solo con lo intangible, sino que además llevamos “capa y alforja”, ropa y alimento… y eso gracias a usted que dio, incluso algunos más allá de sus fuerzas. También nos han ayudado en tiempos difíciles, como en las inundaciones y temporales. Ahora nos toco a nosotros, y nuestra gente mostró gratitud y ayudó. Dios le bendiga por eso.

Pastor Marcelo Valdés

martes, 2 de marzo de 2010

Terremoto en el alma


Mirando al cielo 59

“A la presencia de Jehová tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob” (Salmos 114:7)
El terremoto sufrido es el tema del momento ¡Y vaya que momento! Sin duda un día que tristemente recordaremos todos los Chilenos de por vida, especialmente los que están sufriendo la pérdida de un ser querido o la pérdida de sus viviendas. Me entristece fuertemente el corazón ver las noticias y la merma de mi vajilla y mi televisor pasa al olvido, considerando que otros han perdido aún las vidas de sus hijos, maridos, esposas; no puedo dejar de pensar en aquellos que están atrapados en los escombros; en aquellos que están en los cerros en una carpa, pasando hambre, sed y frio; en aquellos que se han tenido que armar para defender lo último que les quedó de inescrupulosos que se asoman en tiempos de tragedia, mostrando las bajezas mas espantosa del ser humano, algo que como chileno no me hace sentir orgulloso. Está compungido mi corazón, esta desconsolada mi alma, se revuelca mi mente con todo lo sucedido. PERO NO BAJARÉ LOS BRAZOS, PORQUE EN DIOS ESTAN MIS FUERZAS. La tierra ha temblado y mi rostro a Dios ha buscado; porque aunque ande en valle de sombra y de muerte, tú estarás conmigo; y así ha sido, su promesa fue cumplida.
Muchos me preguntan qué es lo que busca Dios con todo esto; específicamente no lo sé, mi mente, como la de todos, es finita; pero si sé que en una perspectiva general, Dios quiere que los chilenos le miremos a él, que le busquemos de corazón y en verdad ¿Pero que han hecho muchos? Se han volcado a las calles a saquear, alegando hambre y sed a solo medio día de lo ocurrido. Y peor aún, han sentido la necesidad de un televisor cuando no hay luz, de una lavadora, cuando no hay agua, de ropa linda y nueva, cuando no hay que comer. Eso solo habla de la depravación de muchos. Y LO QUE NECESITAMOS ES BUSCAR EL ROSTRO DE DIOS, PORQUE NOS HA HABLADO A TRAVEZ DE LA NATURALEZA. Y en este suceso me he dado cuenta lo pequeño e insignificante que soy, cual langosta frente a verdaderos gigantes, y lo grande y orgullosos que somos cuando las cosas están normales. Somos solo barro, pero nos creemos el alfarero. Corríamos despavoridos, gritábamos al cielo, pensábamos en nuestro fin o en el fin del mundo, pero una vez que pasa todo, volvemos a ser los “grandiosos” de siempre, los que gobernamos nuestras propias vidas. Alegamos contra Dios por esta tragedia, pero jamás agradecemos por todos los días normales y maravillosos que nos regaló antes de esto.
Ver el actuar de muchos, abate mas mi corazón. Ver como obra Dios en mi vida, me da garantías de salvación. Por eso seguiré mi lucha espiritual, por mis amados compatriotas que necesitan de techo, comida y abrigo, pero mucho más, al Salvador, que socorre en tiempos de angustia. Ve a su casa de oración, busca su palabra y su perdón, pero no dejes en estos momentos la única garantía en tiempos aciagos y oscuros, porque él es la luz que brilla en la oscuridad. Bendiciones a todos.
Pastor Marcelo Valdés