martes, 8 de mayo de 2007

La fe sin obras (Sacrificios) es muerta


Dejemonos de tonteras y pongamonos a trabajar, que sin sacrificio no hay bendición.

1 comentario:

Unknown dijo...

Si nos ponemos a hilar por lo fino, no sé si sea absolutamente certera la afirmación que haces con respecto a: "si no hay sacrificios no hay bendición".
Dios no es un jefe de empresa que paga a su empleado según lo que trabaje.
Dios es distinto de los hombres, y viene a los hombres para enseñarles a vivir como en el Cielo. Allí en donde se ama sin medida.
Si Él mismo que es el Amor, nos pide que amemos según lo que nosotros nos amamos, y no según lo que nos aman los demás. Entonces en esta lógica Dios jamás nos podría amar, o bendecir en este caso, según lo que nosotros le demos. Él ama por su propia voluntad, Él bendice a quien quiera. Y conociendo a este Dios tan sublime, tan extraño para el mundo, tan contrario a la racionalidad humana, tan hermosamente desconcertante, estoy segura que le da más a los que menos se lo merecen, porque son los que más necesitan. Y de ahí nace la justicia.

Cuando el apóstol Santiago se refiere a la fe en que es muerta sin obras, se refiere a que la fe se manifiesta con las obras. Pero las obras jamás darán fe.
Ni los milagros lograron hacer entender a los fariseos en el tiempo de Jesús que este era el Mesías, pero la fe logró que los apóstoles levantaran a los cojos, y dieran la vista a los ciegos.
Una verdadera fe se demuestra con obras.

Esta es mi perspectiva.

Un abrazo en Jesús,
Karla.