martes, 7 de julio de 2009

Obedecer es estar a la cabeza y ser feliz


Mirando al cielo 29
“Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas”
Deuteronomio 28:13


Estar a la cabeza es estar a la vanguardia de cualquier cosa. Y eso es lo que la palabra de Dios nos promete; ser parte del puesto de avanzada, primero en posición, adelantado a los demás, es lo que nos espera si obedecemos sus mandamientos. Ya sea artístico, intelectualmente, política o ideológicamente, en la escuela, en el trabajo, en el vecindario, en el deporte, con los amigos o los enemigos, en nuestra ciudad, donde andemos, Dios nos pondrá por cabeza y no por cola. No se trata de ser mas ricos o ser de clase más alta como muchos enseñan por ahí (aunque es una posibilidad, si el Señor así lo estima), pues se puede estar a la cabeza siendo humilde, en un trabajo común, en el ejercicio de algún oficio y en todo lo mencionado anteriormente; Cristo fue grande siendo humilde. Seremos exitosos, pero no como el mundo lo ve, sino como Dios lo quiere. Estar a la cabeza es parte de la felicidad.
¿Pero como seremos felices estando a la cabeza? como Cristo dice en el sermón del monte, siendo “Bienaventurados” (Mateo 5:1-12). Y como dice la Escritura al comienzo, si estamos dispuestos a obedecer la Palabra de Dios, seremos bienaventurados, felices. Partiremos reconociendo que somos “pobres en espíritu” y eso nos pondrá a la cabeza “porque de ellos es el reino de los cielos”. Reconocer que no somos nada sin Dios y que lo tenemos todo con Él nos pondrá a la vanguardia, y no como muchos que poseen y creen que no tienen necesidad de nada, pero que no son mas que unos “desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos” (Apocalipsis 3:17).
“Bienaventurados los que lloramos”: nos ayudará a estar a la cabeza, pues la tristeza que produce el pecado nos hace arrepentirnos de lo malo y acercarnos al único que puede perdonar pecados, Cristo. “Bienaventurado los mansos”, porque solo los mansos se someten a Dios. “Bienaventurado los que tienen hambre y sed de justicia” nos hará ver las injusticias en los demás ¿Qué mas grandeza que esa? “Bienaventurados los misericordiosos” nos hará mirar con compasión a los demás. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” ¿Ver a Dios no es un privilegio? Un privilegio que solo está reservado para los que están a la cabeza, los que obedecen. “Bienaventurados los pacificadores”; si logramos, como el gran Martin Luther King, estar a la cabeza de las grandes causas pacíficamente y con Cristo, seremos llamados hijos de Dios, un puesto de honor, porque solo los hijos de Dios buscan la paz que solo Dios sabe dar. “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia”; mientras muchos son perseguidos por sus fechorías, ya es vanguardista ser perseguidos por justos, como Cristo, que sin tener pecado, fue condenado. “Bienaventurados los que son vituperados por mi causa” (Criticados, reprendidos, censurados); cuando se nos critica por querer obedecer a Dios no significa que estemos “dentro del closet”, que seamos anticuados, que no comprendamos la sociedad actual, que no miremos hacia adelante, pues los que estamos por cabeza miramos hacia el cielo, somos conservadores porque Dios nos manda a conservar su Palabra, y los que están “arriba” y no “abajo” no son los que tienen que explicarle al mundo sus conductas ¡es el mundo el que tiene que explicarle sus bajas conductas a Dios!.. Pues es el mundo el que está por cola. Y créame, esa cola será larga cuando grandes y pequeños estén cara a cara con Dios explicando porque te pusiste por cola desobedeciendo, y no por cabeza, obedeciendo.

Pastor Marcelo Valdés
Marcelo_valdes_@hotmail.com