viernes, 2 de agosto de 2013

Mujer de Dios

Mujer de Dios

Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
    Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
Proverbios 31:10


Antiguamente los derechos de las mujeres se reducían a ser esposas y madres. Obviamente esos derechos escritos cabían en un boleto de micro, versus el derecho de los hombres que se desplegaban en un documento bastante amplio. En algunas culturas la mujer es peor tratada, como en la cultura musulmana, donde simplemente es tratada como una esclava, sin derecho alguno. O en la cultura Hindú donde se le da muerte a las esposas al momento de quedar viudas (eso terribles derechos, en algunos países islámicos o hindúes, está por sobre la de ser madre o esposa). En la cultura esquimal, aparte de la poligamia, las esposas están obligadas a aceptar el intercambio de parejas por conceptos religiosos.

Hoy son mucho más los derechos de la mujer y con bastante justicia.
1-      Hoy pueden votar
2-      Hoy pueden trabajar
3-      Hoy pueden reclamar
4-      Hoy pueden conducir una nación

Sin embargo también podemos decir que hay bastante injusticia en los pretendidos derechos actuales a las mujeres, al querer igualar la condición de género de mujer con la del hombre.

Nunca la mujer, solo por serlo, ha sido una categoría mas baja que la del hombre. Nunca el hombre, solo por serlo, tiene una condición de superioridad por sobre la mujer. Pero debe quedar claro que NUNCA LA MUJER PODRÁ SER COMO EL HOMBRE, ASÍ COMO EL HOMBRE NUNCA PODRÁ IGUALAR A MUJER ALGUNA. Esto simplemente porque la mujer y el hombre son distintos, PERO JUNTOS SON UN COMPLEMENTO, basado en la igualdad de derechos, en géneros diferentes.

1-      Son un complemento cuando se unen en matrimonio.
a-      No solo a través del sexo, sino a través de un amor que va más allá de lo sexual.
b-      No a través de una mera convivencia, pues solo se vive el matrimonio como una institución de Dios, no como una casualidad que dura hasta cuando ambos se cansan.

2-      Son un complemento cuando tienen un proyecto de vida en común.
a-      “¿Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo?” (Amos 3:3)
b-      La idea de igualarse a través de las diferencias de carácter, afinidades, temperamentos, talentos, capacidades, al servicio de una vida en común, complementándose, es lo que hace exitoso un matrimonio; eso los convierte en “uno”, siendo dos.

3-      Son un complemento solo cuando se es mujer y hombre.
a-      Hombre con hombre, mujer con mujer, NO son un complemento natural.
b-      Hoy se quiere romper esa regla, ajustar y modificar, pero carece de una potente verdad que la misma naturaleza nos enseña: los hijos. La procreación no existe en esta “falta de complemento”
c-      Se pueden procrear hijos sin amor, pero el diseño de Dios en el matrimonio es de dos QUE SE AMAN, SE COMPLEMENTAN, SE UNEN, TIENEN UN PROYECTO DE VIDA.

Hoy, movimientos feministas, quieren llevar mas allá los derechos de la mujer ROMPIENDO EL COMPLEMENTO PERFECTO, por una mujer hiper-emancipada.

1-      Mujeres que prefieren el rol de trabajadoras al de madres, relegando a hijos a salas de cuna (las que están en incremento)
2-      Mujeres que prefieren la libertad sexual sin la responsabilidad maternal (nacen ideas como el aborto, abandono de hijos, parejas múltiples sin remordimientos, promiscuidad como un derecho)
3-      Mujeres que prefieren “vida familiar” sin una familia estable (Sin marido, ni parejas estable bajo su techo)
4-      Se llega a lo ridículo: mujeres que exigen del hombre ser portadores del feto o amamantadores de recién nacidos.
5-      No tan solo buscan independencia económica, sino también independencia del hombre, de los hijos, de las responsabilidades. Así como muchos hombres lo fueron y abusaron de su rol, ellas quieren “el derecho” a lo mismo.

Ante este escenario, la institución familiar, el núcleo de la sociedad, lo establecido por Dios, corre el peligro de extinción. Nuevamente afirmamos que hay merecidos derechos logrados, pero también hay “derechos” que atentan contra la misma esencia de la mujer, de la familia y de los hijos.

¿Quién puede parar esto?
Obviamente las mismas mujeres. Mujeres que amen ser mujeres, en diseño y en espíritu. Mujeres que amen la familia. Mujeres que amen los hombres (padres, maridos, hijos) como tales. Mujeres que amen el diseño y al diseñador de la familia. Mujeres de Dios.

Un consejo que debe estar siempre presente.

Tito 2:3-6    “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes”

El consejo de Dios es claro. No es disolver la familia tradicional, ni debilitarla, transformarla, renovarla. El “renuevo” debe ser dentro de los formatos establecidos por Dios, abriéndole la puerta a Jesucristo como el edificador del hogar. Si la familia no tiene a Cristo, invitamos a las familias a renovarse solo en él.

Dios les pide a las mujeres:

1-      “Que sean reverentes en su porte”
a-      De respeto a su edad.
b-      Con la autoridad para ser respetadas.
c-      Malas madres y esposas solo logran malos futuros para ellas y para los suyos (Proverbios 2:16-19)

2-      “No calumniadoras”
a-      1 Timoteo 3:1
b-      Una de las siete cosa que abomina Jehová es “La lengua mentirosa” (Proverbios 6:17)
c-      Así como el hombre lucha con el pecado de la soberbia o la infidelidad, las mujeres luchan con el chisme, la calumnia y desacreditar su mismo género.

3-      “No dadas al vino”
a-      Una buena mujer cristiana, aparte de no beber, no deja que beban en su hogar.
b-      Muchas llegan ya casadas con hombres bebedores, pero una “reverente” mujer convertida a Dios, NO PARTICIPA DEL ALCOHOL DE SU MARIDO, ni deja que sus hijos participen.

4-      “Maestras del bien”
a-      Filipenses 4:8
b-      “Si haces esto, el Dios de paz estará con vosotros”,.. Muchas esposas no gozan de paz, aun siendo cristianas, porque arrastran consecuencias del pasado que no han sabido resolver, llevando rencor, amargura, enseñándole (consiente o inconscientemente) a los hijos a odiar a sus padres; u otras aceptan humillaciones, simplemente para “llevar la fiesta en paz”, sin enfrentar ni denunciar los abusos, por temor a verse “poco espiritual” en la iglesia.

5-      “Que enseñen a las mujeres”
a-      Se necesitan las “maestras del bien” y que enseñen a las nuevas generaciones de mujeres a amar a quien debiera ser el hombre de sus vidas.
b-      Muchas madres cometen el error de dejar que sus hijas busquen sus parejas en una diversidad de novios, para poder elegir bien. Incluso las llevan al ginecólogo para prepararlas para una eventual aventura sexual que no traiga consecuencias.
c-      Sin embargo el mismo pasaje enseña sobre la “castidad” en la mujer. Castidad es renunciar al placer sexual fuera de los márgenes bíblicos y morales (1 Corintios 6:18)
d-      ¿Por qué es esencial que la mujer sea casta? Porque los hombres llegan hasta donde la mujer se lo permite.

6-      “Que las jóvenes sean prudentes”
a-      No es la prudencia lo que caracteriza a la juventud actual.
b-      Prudencia es tener una reflexión o precaución para evitar posibles daños.
c-      No hay prudencia en el embarazo juvenil. Los daños a si mismo, a la confianza de los padres, a un bebé con madre inmadura, quizás aborto, niños abandonados o regalados, o abuelas volviendo a ser madres sin ser su responsabilidad, son alguno de los daños por esa falta de prudencia.
d-      No hay prudencia en mujeres que no reconocen su papel de “esposa” o “ayuda idónea” en el matrimonio. Cristo es la cabeza del hombre y este es el del hogar (Efesios 5:23-24); es el diseño de la familia dado por Dios, pero cuando mujeres jóvenes atienden a los consejos del mundo, llegando al matrimonio con un espíritu de rebeldía, terminará dañando el matrimonio.
e-      No hay prudencia en jovencitos que no tienen a Cristo como máxima autoridad. Son un dolor de cabeza para futuras esposas e hijos desencantados por el “autoritarismo” o dictaduras patriarcales que solo favorecen a ellos en desmedro de los suyos.

Si no tenemos mujeres de Dios, temerosas de él, obedientes a su Palabra, difícilmente podrán cambiar los tiempos actuales. Eso redundará  en tiempos peores. Más, con iglesias firmes y obedientes, rebosantes de mujeres de Dios, dignas y merecedoras de tal titulo, por lo menos conseguiremos una fortaleza espiritual y de moral, en un mundo que ha decidido abrazar la maldad.

Pastor Marcelo Valdés